“El guion como ADN de una película”: una entrevista con Sebastián Cordero.
- Fernando Javier Erique Aguirre
- 20 ene 2021
- 10 Min. de lectura

Según se dice, Wikipedia no es la fuente más confiable, pero si buscas “Sebastián Cordero” en el navegador, la web dice textualmente lo siguiente: “es un director de cine ecuatoriano que ha trabajado también como escritor y editor, mayormente reconocido por su trabajo en Ratas, ratones, rateros, su debut como director, donde retrata la vida de un delincuente que comete varios crímenes en el bajo mundo.” En efecto, Sebastián es el creador de una de las mejores películas hechas en el país, para muchos, un filme que marcó un antes y un después del cine ecuatoriano teniendo en cuenta que después de aquella época dorada en lo que respecta al cine, muy pocos directores de cine han logrado alcanzar el nivel que propuso Sebastián con Ratas, Ratones y Rateros.
Cordero nació en Quito el 23 de mayo de 1972 siendo el menor de 4 hermanos, su infancia la vivió en la capital ecuatoriana hasta la edad de 9 años, edad en la que propició drásticos acontecimientos en su vida como la muerte de su padre, su traslado hacia Francia y la transición a un nuevo estilo de vida. Poco después, Sebastián junto a sus hermanos comienzan a sumergirse en el diario vivir europeo y asisten con frecuencia a las salas de cine parisinas, es a partir de aquel momento en el que Sebastián empieza a sentir el cine como un escape y de cierta manera, también supone una forma de adentrarse a un nuevo mundo, a nuevos personajes y diversas historias, sean de aventura, drama, suspenso o aventura; su pasión por el cine a su corta edad fue lo único que necesitó para darse cuenta que eso quería hacer por el resto de su vida.
Ratas, ratones y rateros" (1999), "Crónicas" (2004); "Rabia" (2009); "Pescador" (2011) y "Sin muertos no hay carnaval" (2016) son algunas de las piezas audiovisuales en las que ha estado en frente como director y a la par también, las que le han otorgado varios reconocimientos tanto a nivel nacional como internacional, el más reciente por la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood siendo invitado para formar parte de sus filas. Actualmente se encuentra colaborando en la posproducción de “Sumergible”, la película ecuatoriana de Alfredo León que prevé su lanzamiento a inicios de marzo con un estreno paralelo entre salas de cine y en casa. Platicamos con él para que nos cuente sus orígenes, su proceso creativo y su forma de entender el cine.
¿Qué películas o directores, despertaron en ti la pasión por el cine?
La primera película que verdaderamente me vislumbró fue “Indiana Jones y los Cazadores del Arca Perdida” de Steven Spielberg que la vi en una sala de cine en París cuando era niño y además fue la primera película en la que descubrí todo lo relacionado al cine como por ejemplo el cómo se cuenta una historia, como se crean los elementos técnicos y artísticos que entran en escena. Gracias a ello comencé a ver muchas películas más, París es una gran ciudad para la exhibición de cine y es por eso que consumía películas de todos lados. Ya un poco más adelante, como adolescente empecé a descubrir también el cine norteamericano de los años 70 como los mejores momentos de Coppola: “El Padrino 1,2 y 3”, “La conversación”. También me inspiró mucho Bob Fosse, un director que hizo pocas películas, solo cinco nada más, pero tiene una película musical que se llama “All that Jazz”, que es una de mis películas favoritas. En general, me sentí muy atraído por el cine norteamericano de los años 70, fue como el mejor momento que tuvo el cine en Estados Unidos y donde fue el cine más arriesgado, más interesante, con personajes más cuestionables que además te muestran que las cosas no son solo blanco o negro, sino que hay toda una gama de grises.
¿Cómo fue que decidiste estudiar cine en Estados Unidos?
Cuando yo tenía 15 años, volví al Ecuador. Viví un par de años en Quito nuevamente y fueron años muy raros porque sentía como que aquí no pasaba nada. O sea, tenía esta idea de que aquí no estaba pasando nada con el cine a nivel local, en realidad había muy poco culturalmente. Además, sentía que la gente era súper cerrada y yo venía viviendo varios años en Europa, donde sentía que la mentalidad era como un poco más, más amplia, más abierta. Incluso me decía ¿qué hago aquí? Entonces el momento en el que, pensando en la universidad, dije yo: quisiera estudiar cine. Realmente tuve todo el apoyo de mi mamá, y el de mi familia, quienes siempre han estado muy relacionados con el arte, a la final fue muy aceptado y hubo todo el apoyo que sé, no es lo común… no sucede siempre. Ahora igual la gente ya se asusta menos de ese tipo de carreras, pero antes existía esto de: ¿qué vas a hacer con eso?
Fue así que decidí estudiar en California, Los Ángeles, justamente porque sentía que ahí era donde podría tener el mejor oficio. Me atraía mucho el hecho de que ahí este la gran industria que hoy es Hollywood con ese nivel técnico, de interpretación y de distribución pues a la final eran los que más avanzado estaban, pero de todas formas yo sabía que las historias que deseo contar las llevo dentro, lo que yo quería era aprender el oficio.
¿Por que decidiste especializarte en la escritura de guion antes que en la fotografía o producción de cine?
Opté estudiar escritura de guion no porque era lo que más me fascinará, sino más bien porque sentía que era lo que menos entendía. De hecho, desde muy joven me adentré mucho en la fotografía, recuerdo que tomaba mucha foto fija, inicié aprendiendo a revelar rollos, a trabajar en un cuarto oscuro y a imprimir mis propias fotos, en ese sentido, yo sentía que el tema de la luz y el encuadre lo entendía, es decir, era una lógica que yo captaba.
Cuando veía una película y me gustaba, yo decía: que bien contada está esta historia gracias a su fotografía; pero cuando analizaba un guion, no te podía decir por qué, no podía entender qué es lo que pasaba, me preguntaba por qué un guion me parecía mejor que otro. Entonces empecé a sentir que lo que más me podía servir justamente era aprender a escribir. Y entonces justamente me especialicé en eso, en escritura de guion, que, si bien fue un proceso fructuoso, a ratos me siento un poco sufrido porque escribir no es fácil y escribir te toma mucho tiempo de aislamiento, de estar tú frente a una computadora a solas. Igualmente, las cosas que escribes nunca resultan buenas a primeras, siempre tienes que trabajarlo, pulirlo, reescribir y seguir dándole hasta que eventualmente ya empieza a formarse algo más decente.
¿Cuál fue tu experiencia al iniciar en el mundo audiovisual con los videoclips?
Justamente como a mí me gustaba mucho el tema de la fotografía, recuerdo que en la universidad cuando hacía cortometrajes, yo mismo los fotografiaba y el resultado no solo me gustaba a mí, también a mis compañeros y a la gente en general, les gustaba mucho el trabajo visual que yo hacía. Entonces cuando yo regresé acá, era una época donde había un boom de videoclips alrededor del mundo, videoclips súper interesantes de todos lados que veía en ese entonces por MTV que al principio era sólo música y videoclips, no eran programas y otras cosas que no sé por qué se dedicaron, de todas formas, los videoclips a mí me gustaban muchísimo hasta que un día hice un día un video clip y me di cuenta que era un gran espacio para experimentar porque podías tener un videoclip en blanco y negro y también podías ser creativo, además había mucha libertad porque generalmente eran bandas de gente joven por lo que tenían mucha apertura a las propuestas que yo les hacía. Habré hecho entre ocho y doce videoclips de distintas bandas. Bueno, todos en Quito o de bandas de acá. Bueno, también de una banda cuenca llamada “Sobrepeso” pero igual filmamos en Quito. En todos los videoclips que hice, era yo el fotógrafo y yo el editor, o sea, yo hacía un poco de todo. Me acuerdo del primer videoclip ecuatoriano que entró a MTV fue un videoclip que hice yo para para justamente “Barak”, entró en un programa que se llama “Raizónica” en el que pasaban videoclips de distintos países latinoamericanos que tal vez era de bandas no tan conocidas porque no eran bandas que tenían discos vendiéndose en el resto de países. Pero me acuerdo que eso fue súper emocionante. Luego hice un par de videoclips, ahora “Cruks en Karnak” quienes también estuvieron en MTV y la verdad es que fue super divertido.
¿Cómo surge la idea de “Ratas, ratones y rateros”?
Justamente mientras hacía videoclips empecé a escribir el guion de ratas y fue un proceso en el que ahora miro para atrás y digo en realidad fue un proceso rápido, pero en ese entonces me pareció eterno, me pareció súper largo en el que ni siquiera tenía idea de cómo levantar el proyecto. Empezamos igual a golpear todas las puertas, a buscar a todos los parientes, amigos, conocidos, gente que pueda aportar en algo para, para, para ir consiguiendo el financiamiento y eventualmente logramos arrancar. En ese tiempo había varios cineastas que estábamos un poco con esa mentalidad de poder hacer una película que tenga escenas de acción, que tenga escenas emocionantes, algo distinto a las adaptaciones literarias que se habían vuelto recurrentes, como por ejemplo lo de Camilo Luzuriaga, “Entre Marx y Una Mujer Desnuda” o “La Tigra” y antes de la década de los 90 ya había muchas series que se hicieron con Ecuavisa en colaboración con otras cadenas televisivas como “Siete Lunas y Siete Serpientes” pero todas ellas se quedaban mucho en el costumbrismo, en el en la adaptación, o sea, en como historias que yo sentía que eran importantes que se cuenten, pero que no eran necesariamente lo que los jóvenes estábamos interesados en ver, fue entonces que empecé con el guion de Ratas y lo único que me tenía en mente era justamente contar una historia donde haya personajes en situaciones extremas, donde haya de repente una persecución, donde haya un balazo o donde hayan escenas de acción y donde hayan igual muy buenos personajes. Entonces, junto con mi equipo nos lanzamos pensando en hacer algo único siguiendo un poco nuestras reglas que en mi caso particularmente consistía mucho en seguir los parámetros de lo que estaba pasando en Estados Unidos en ese entonces, que el ejemplo de Rodríguez con “El Mariachi” es uno pero en los noventas hay toda una ola de cine independiente en Estados que empieza con “Tarantino” creando “Perros de la calle”, están también los hermanos Coen que ellos ya habían empezado a los inicios de los ochentas, pero siempre mantuvieron su independencia. Me acuerdo que había una película de un director llamada Nick Gómez, que se llama “Leyes de gravedad” y que representó el punto de partida más importante como referencia para para Ratas, a su vez, también tenía la inspiración de Luis Buñuel con “Los olvidados” que es una película que Buñuel hizo en México y que tiene toda la onda de lo que es el cine latinoamericano de realismo social y lo que posteriormente da paso a todo un cine.
¿Cuál fue tu mejor y peor momento como director?
El mejor momento fue la escena del linchamiento de Crónicas, lo que sucedió fue que enteramente todo fluyó de una manera alucinante y creo que sí es lo mejor que he filmado hasta ahora. Y entre lo peor hubo un día en Pescador que fue terrible, concretamente fue el día en el que grabamos la escena en la que Blanquito conoce a su padre y este lo reniega. Fue un día desastroso porque recuerdo que las cosas no fluían, todos estábamos mal, Andrés Crespo había tenido un pésimo día, se peleó con la novia, lo botaron de la casa. Él estaba con la cabeza en otro lado Yo no me di. Yo no sabía lo que estaba pasando y tenía la noción que nada estaba bajo control por lo que las cosas no funcionaban. Es chistoso porque te menciono un día a la final normal, donde no hubo ninguna, ninguna catástrofe. En otros momentos ha habido accidentes, he lidiado con problemas mayores, pero igual siento que eso los he manejado bien. En ocasiones me pasa que son las cosas pequeñas las que más me joden y las cosas grandes a veces simplemente las enfrento y sigo adelante.
¿La escena más complicada que te costó grabar?
Hay un momento en Europa Report en donde salen de la nave dos astronautas y sucede un accidente, el problema fue que era una escena tipo gravedad cero y no teníamos los recursos para filmarla como se debía y tocó hacerlo de manera muy casera. Increíblemente funcionó, funcionó súper bien, pero de todos modos estaba con mucha gente y con varios productores encima mío metiendo mucha presión por lo que fue realmente un grandísimo reto, pero afortunadamente salió bien.
¿Qué es lo más importante para ti al momento de producir una película, el guion, los actores o la fotografía?
Pues en ese orden de prioridad, primero obviamente el guion, sin guion no tenemos película. De ahí los actores, la elección de los actores es la decisión más importante que puedes tomar al iniciar una película porque ahí se define el ADN de la película y por último la fotografía, pero a la final sabes que todo es importante por lo que no sacrificas lo uno por lo otro.
¿Andrés Crespo o Carlos Valencia?
Depende de cuál es ese papel y de todos a realizar, pero supongo que diría Andrés.
¿Cómo evalúas tu evolución durante toda tu trayectoria cinematográfica?
Siento que es un proceso de aprendizaje constante. Cuando haces cine tienes la complejidad de que es algo muy intenso, pero por tiempos cortos y luego pasas mucho tiempo donde no estás dirigiendo, estás preparando o terminando proyectos, escribiendo el guion para el siguiente, en verdad estás haciendo muchas cosas, es como si de repente decidiera correr una maratón sin haber estado entrenando y es difícil, prácticamente un reto. Lo que siento es que con el tiempo he ido confiando más en el equipo, confiando más en lo que es la película y dejándome llevar por lo que pide la película más que por mis propios caprichos.
¿Cuáles fueron tus sensaciones al ser elegido miembro de la Academia?
Pues fue primero una gran sorpresa porque no me lo esperaba, no sabía y hasta ahora no sé quién fue la persona que tomó esa decisión. Digamos que tengo una sospecha por ahí, pero es algo que puedo confirmar. En definitiva, fue una gran sorpresa y un gran gusto porque realmente respeto mucho todo el trabajo que hace la academia y me resulta muy bacán estar ahí dentro. De todas formas, también sé, que lo que cada persona hace en la Academia es aportar con un granito de arena.
Mensaje a los futuros cineastas ecuatorianos como a los fanáticos de nuestro cine.
Para mí es un poco lo que casi digo siempre en la mayoría de entrevistas acerca de dar un consejo y es que al menos yo considero que uno debe ponerse estándares muy altos, es decir, uno debe ponerse el mismo estándar de lo que espera cuando ve una película. Cuando uno ve la película de alguien más es muy crítico además de que es muy fácil señalar que cosas funcionaron bien o mal y “blablablá”. Como cineasta se debe tener ese mismo estándar, se debe ser muy auto critico, ponerse la vara muy alta, siempre tratar de mantener el nivel de calidad y también motivar a tu equipo de trabajo para que te brinden ese mismo nivel de calidad que tú buscas. Creo que es la única manera de salir adelante, aún más aquí en Latinoamérica donde todavía estamos un poco aislados del resto del mundo con respecto a la industria cinematográfica a nivel de distribución, sobre todo. La verdad es que nuestras películas son muy poco vistas afuera, salvo ciertos países claves y la manera de seguir adelantes es seguir haciendo joyitas, haciendo obras que a ti mismo te parezcan increíbles y así llamar la atención de la gente alrededor del mundo.

*Captura de pantalla de la entrevista a través de Zoom.



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